
La indumentaria profesional atraviesa una fase de redefinición. Después de años de teletrabajo, horarios flexibles y una creciente conciencia ambiental, el código de vestimenta tradicional —trajes, corbatas y tacones— ha dado paso a fórmulas más dinámicas. En este contexto emergen conceptos como el dress code híbrido y la estética office siren, que conviven con la necesidad de proyectar seriedad y autoridad. Entender estas tendencias permite a las mujeres profesionales construir un armario coherente con sus objetivos y respetuoso con su entorno laboral.
El nuevo dress code híbrido
Las empresas buscan en 2025 y 2026 un equilibrio entre comodidad, profesionalidad e identidad corporativa. El blog de la cooperativa Coomeva señala que el protocolo de vestimenta ha evolucionado para priorizar la funcionalidad y la autenticidad personal sin comprometer la imagen profesional, según un análisis de Coomeva. La “formalidad relajada” se abre paso: blazer sin corbata, calzado sin tacón y combinaciones de prendas clásicas con elementos más casuales. Ya no se concibe la elegancia como rigidez, sino como saber adaptarse a distintos entornos.
El auge del teletrabajo ha popularizado la vestimenta híbrida, combinando prendas de oficina con ropa cómoda para el hogar. En las startups y empresas tecnológicas, el código es aún más flexible; los jeans, las camisetas y las zapatillas son aceptados siempre que se mantenga una apariencia cuidada. En el sector creativo, la expresión personal y el uso de colores y estilos vanguardistas son bienvenidos. Estas diferencias nos recuerdan que no hay un único modo de vestir profesionalmente; cada sector define sus propias reglas no escritas.
Sostenibilidad y personalización en la moda corporativa
La moda empresarial ya no se limita a seguir tendencias; también adopta valores. La ropa sostenible se convierte en un pilar, impulsada por un compromiso medioambiental que trasciende lo personal. Materiales reciclados, tejidos orgánicos y procesos de producción responsables ganan espacio en los armarios corporativos. Al mismo tiempo, la personalización permite integrar detalles propios —colores, estampados, accesorios— dentro de los parámetros de la empresa. Este enfoque invita a expresar la identidad sin romper con la cultura organizacional.
En un entorno cada vez más diversificado, la coherencia entre la vestimenta y los valores de la compañía se vuelve estratégica. Elegir prendas que respeten el planeta y que, al mismo tiempo, se adapten a la funcionalidad cotidiana refleja una posición ética y consciente. No se trata de consumir por impulso, sino de invertir en piezas versátiles, de calidad, que puedan combinarse y durar varias temporadas.
La estética ‘office siren’: origen, evolución y debate
Más allá de la formalidad relajada, las redes sociales han puesto de moda la estética office siren. Surgida a finales de 2023 y popularizada en 2024, esta tendencia propone vestir como para ir a la oficina, pero con un toque sensual y retro. La revista ¡Hola! la define como “una visión chic y moderna de la, a menudo, aburrida estética corporativa”: minimalista en la forma de vestir, pero nunca en presencia, según una reseña de ¡Hola!. Inspirada en personajes de películas de los años noventa, la ‘sirena de oficina’ reivindica una feminidad poderosa que transforma la indumentaria laboral.
El movimiento nace con la intención de desafiar estereotipos y convertir la sensualidad, antes considerada inapropiada en entornos laborales, en una fuente de empoderamiento. Sus defensoras celebran la libertad de mostrar una falda midi con zapatos de tacón, jersey de cuello cisne o accesorios llamativos, todo dentro de un marco corporativo. No obstante, la tendencia genera debate: ¿es una estética liberadora o reproduce otra forma de presión sobre cómo debe vestir una mujer para ser tomada en serio?
Las críticas señalan que el énfasis en la sensualidad puede ser interpretado como una obligación de mostrar cierta imagen para destacar. Otros recuerdan que no todas las empresas toleran un estilo tan llamativo y que es necesario conocer la cultura interna antes de adoptar elementos del office siren. Además, la apropiación de símbolos de seducción puede no encajar con el deseo de muchas mujeres de separar su imagen profesional de expectativas estéticas ajenas. Como ocurre con todas las modas, se impone el discernimiento.
Cómo incorporar estas tendencias sin perder profesionalidad
La clave para navegar entre códigos de vestimenta cambiantes y estéticas virales es la coherencia. Antes de renovar el armario, conviene analizar la cultura de la empresa, el sector y los propios objetivos profesionales. En entornos formales, se puede optar por una formalidad relajada: sustituir tacones por zapatos planos de calidad o añadir un toque de color mediante un pañuelo o una blusa. En empresas creativas, jugar con estampados o accesorios puede transmitir autenticidad sin perder credibilidad.
Si se desea incorporar elementos del office siren, es importante hacerlo de forma sutil: una falda lápiz con un jersey de cuello alto, pendientes llamativos o un bolso estructurado pueden evocar la estética sin resultar excesivos. La sensualidad, entendida como confianza y presencia, también puede manifestarse a través de la postura, la voz o la seguridad con la que se defienden ideas. Recordemos que la imagen profesional no depende sólo de la ropa, sino del discurso, el lenguaje no verbal y la coherencia entre lo que se viste y lo que se comunica.
Conclusión
La evolución del código de vestimenta empresarial refleja los cambios sociales y laborales de nuestro tiempo. La formalidad absoluta deja paso a fórmulas híbridas, sostenibles y personalizadas, y tendencias como la office siren abren debates sobre la relación entre sensualidad y empoderamiento. Para las mujeres profesionales, la clave está en elegir conscientemente y alinear el vestuario con la identidad y los objetivos propios. Un armario estratégico no se rige por modas pasajeras, sino por la comprensión del contexto y la valoración de la autenticidad. Así, la ropa se convierte en una herramienta de comunicación poderosa, al servicio de la carrera y de la persona.